Molinos de viento de Alcázar de San Juan. Ciudad Real

Patrimonio histórico
Alcázar de San Juan (Castilla-La Mancha)
España
Fecha: 02/06/2020

por Juan Mena

UN PASEO POR CASTILLA-LA MANCHA

Recorriendo Castilla-La Mancha uno puede encontrar una diversidad de gentes, paisajes, culturas, colores, fauna y flora que han inspirado a escritores, pintores y poetas.

Pueblos típicos de cal y azulete o negros por su pizarra, la arquitectura se adapta a la climatología y a las necesidades de sus gentes.
Molinos y batanes quebrados por el tiempo, norias, bombos, cubos y quinterías abandonadas. Esta arquitectura que en otro tiempo sirvió para impulsar la economía de la región y albergar a campesinos, pastores y artesanos que trabajaron el terruño y lo que de él se sacaba como el esparto y el barro, ahora llama nuestra atención por su soledad y abandono.
También encontramos fortalezas y castillos como el de Molina de Aragón, el de Calatrava la Nueva, el de Belmonte, o el de Montalbán, que albergaron personajes como el Cid y son parte de nuestra historia como pueblo.
Y por qué no mencionar nuestras "Ciudades Encantadas" como la de Cuenca o la de Chequilla, esta última menos conocida, ubicada en el Alto Tajo, lugar inolvidable.

Campos blancos en invierno, con nevadas, hielos y escarchas, lavandas, amarillos de girasoles, rojos de amapolas que emulan paisajes impresionistas y ocres otoñales en la Serranía Conquense. Pero el color no está solo en la tierra, también se pueden disfrutar de atardeceres del color del vino tinto de sus vides, de amaneceres dorados y de noches iluminadas por estrellas y lunas gigantescas.

Ríos espectaculares como el Tajo, que recorre serpenteante las hoces por Guadalajara, el Guadiana que nace en las Lagunas de Ruidera y alimenta las Tablas de Daimiel o el Cuervo con su nacimiento helado, convierten estos lugares en mágicos.
Otros ríos, como el Gigüela o el Algodor que, junto con el complejo lagunar de la Mancha Húmeda, hacen de oasis dando alojamiento a flamencos, cigüeñas, carrizos, eneas y un sinfín de fauna y flora endémica de nuestro paisaje manchego.

Encinares y hayedos, como el de Tejera Negra, ubicados en nuestros sistemas montañosos que albergan lugares como Cabañeros, lugares de ensueño para los amantes de la naturaleza.

En Castilla-La Mancha se desarrolla la aventura más increíble jamás contada, El Quijote, y no es fruto de la casualidad.


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